lunes, 15 de junio de 2015

Grasas saturadas y mortalidad


Ha surgido un nuevo meta-análisis de la Cochrane Collaboration del que me he enterado a través del blog de Centinel, de cuya entrada voy a tomar prestado parte, la figura sobre mortalidad total y la traducción de las conclusiones de la Cochrane que sigue:
La sustitución de la energía de las grasas saturadas por grasas poliinsaturadas parece ser una estrategia útil, su sustitución por hidratos de carbono parece menos útil, y los efectos de la sustitución de grasa monoinsaturada son poco claras debido a la inclusión de sólo un pequeño ensayo. Este efecto no parece alterarse con la duración del estudio, el sexo o el nivel de partida de riesgo cardiovascular.
Las recomendaciones para las personas con riesgo de enfermedad cardiovascular y para los grupos de población de bajo riesgo deberían seguir incluyendo la reducción permanente de grasa saturada en la dieta y la sustitución parcial por grasas no saturadas. El tipo ideal de grasa no saturada no está claro.

Personalmente no creo interesante ver los efectos del cambio de dieta en nada más que no sea la mortalidad por cualquier causa, y si ello no es posible pues sí que a veces miro alguna otra cosilla. Aquí me centraré en la medida principal sí disponible y destriparé, casi todo basándome en el trabajo de Steven Hamley, aquellos ensayos de intervención aleatorizada donde se encontró beneficio en la mortalidad total:


  • Black 1994: Aún no he conseguido descubrir qué estudio es, pero la diferencia entre mortalidad en el grupo bajo intervención (1/66) y el de control (2/67) no es nada significativo dado el pequeño tamaño del grupo y la baja incidencia. Relación de riesgo (RR) de la "reducción de grasa saturada":  0'51. [Añadido el 18/VI] Localizado (nombre ahora con enlace) y comentado de último.
  • DART 1989: 111/1018 frente a 113/1015, ya resulta en un intervalo de confianza estrecho, favoreciendo ligeramente a la intervención. RR: 0'98.
  • Ley 2004: 2/88 frente a 6/88, con ventaja elevada pero ancho intervalo de confianza. RR: 0'33.
  • MRC 1968: 28/199 frente a 31/194. RR: 0'88.
  • Oslo Diet-Heart 1966: 48/206 frente a 65/206. RR: 0'74.
  • STARS 1992: 1/27 frente a 3/28. RR: 0'35.
  • Veterans Administration Trial 1969: 174/424 frente a 177/422. RR: 0'98.
  • WHI sin enfermedad cardiovascular: 950/19541 frente a 1454/29294. RR: 0'98.
El problema principal de sacar conclusiones, como veréis, es mezclar churras con merinas y luego sólo fijarnos e individualizar el cambio en grasa saturada.


DART 1989


Diferencia en consumo de algunos alimentos (vía Steven Hamley)

Principal problema en la intervención, citando a Steven Hamley:

El grupo bajo consejo acerca de las grasas terminó comiendo más pescado blanco, fruta y vegetales y menos tartas y galletas [1]
Mi consejo: Comed menos tartas y galletas y más vegetales y pescado blanco... y azul.



Ley 2004


El título del artículo que he localizado (y podido ojear gracias a Vicente) es Efectos a largo plazo de una intervención baja en grasa sobre factores de riesgo cardiovascular en individuos con intolerancia a la glucosa.

La intervención fue de 1 año y el artículo muestra seguimiento hasta 5. No veo mortalidad por ninguna parte aunque sí cuadran los números de los participantes del artículo (88+88=176).

La población tenía intolerancia a la glucosa medida con test correspondiente de ingestión de glucosa y medición de glucemia a 2 horas entre 7-11mmol/l (entre 126 y 198mg/dl). Aquellos bajo intervención mejoraron su tolerancia a la glucosa. Este resultado ya ha sido observado en experiencia clínica del doctor Kempner (vía Denise Minger). Seguramente intervenga aquí la reducción de omega-6 y su efecto positivo en el hígado.

La intervención de reducción de grasa consiguió al cabo del año dejar en un 63% de la inicial la grasa saturada, en un 66% la monoinsaturada y en un 64% la poliinsaturada. ¡Hala! Concluye de aquí que tienes que aumentar la poliinsaturada... si puedes.

Mi consejo: De una manera u otra mantén controlada la glucemia postpandrial. Yo lo hago reduciendo carbohidratos, que le tengo cariño a mi vesícula biliar (vía doctor Eades).


MRC 1968


Sólo traduzco a Steven Hamley (mis negritas):
Al grupo bajo intervención se le pidió que comiese una dieta baja en grasa saturada y que tomase 85g de aceite de soja diarios, donde “al menos 43g del aceite de soja diarios tenían que tomarse sin calentar, y eran consumidos mayormente acompañados de zumo de frutas”.  Además “hasta 35g diarios de otras grasas eran permitidos. 14g de estos los tomaban como una margarina moderadamente insaturada (’Blue Band’). Alimentos permitidos diariamente incluían carne magra (hasta 85g), cualquier pescado (su consumo era promovido), leche desnatada y sopas ligeras. Alimentos prohibidos incluían mantequilla, otras margarinas, grasa para cocinar, otros aceites, carne grasa, leche entera, queso, yemas de huevo y la mayoría de tartas y galletas.” [1] [2]

 Mi consejo: comed pescado y obviad tartas y galletas.


Oslo Diet-Heart 1966


 Sólo algunos fragmentos traducidos de Steven Hamley:
  • La dieta de intervención era más rica en omega-3. La carne y los huevos fueron sustituidos con pescado, crustáceos, moluscos y carne de ballena.
  • La dieta de intervención era más alta en vitamina D.
  • El grupo de intervención fue animado a comer más frutos secos, frutas y vegetales.
  • La dieta de intervención fue más pobre en grasas trans. En el grupo de control cerca del 6'9% del total de calorías procedías de margarinas de aceites parcialmente hidrogenados mientras que en el grupo de intervención estaban “completamente restringidas”.
Mí consejo: comed peces,  crustáceos y moluscos, y esquivad grasas trans; dejad las ballenas en paz.


STARS 1992


Sigo traduciendo a Steven Hamley:
La dieta del grupo de intervención también tenía un 43'3% menos de grasas trans (2'47g vs. 4'36g) y dos veces la cantidad de omega-3 (0'48g vs. 0'24g) [10].
Mi consejo:  comed peces, crustáceos y moluscos y esquivad grasas trans.


 Veterans Administration Trial 1969


 Por no variar, traduzco:
El consumo de micronutrientes no fue comunicado salvo para α-tocoferol (la principal forma de vitamina E), que fue 9'4 veces mayor en el grupo experimental (22'6mg vs. 2'4mg) [5] y sólo el 16.0% de la cantidad diaria recomendada en el grupo de control [101], indicando un consumo altamente inadecuado y una importante variable de confusión a favor del grupo de intervención.
Una explicación puede hallarse en  [4] y aunque no tengo acceso Chris Masterjohn sí, y ha mencionado que: “Los investigadores tuvieron cuidado de no reutilizar el aceite vegetal tras cocinar pero no tomaron tal precaución con la mantequilla, resultando en mantequilla que era muy deficiente en vitamina E”, lo cual tiene sentido dado que el análisis de nutrientes fue realizado tras el cocinado de los alimentos.
Mi consejo: si no queréis tomar suplementos (no conviene pasarse tampoco), no esquivéis el aceite de oliva y los frutos secos... y ya puestos tomad mantequilla sin calentar a altas temperaturas.


WHI sin enfermedad cardiovascular


Sólo un par de fragmentos del estudio:
Al cabo de 6 años, el consumo medio de grasa había decrecido en un 8'2% de la energía total en el grupo de intervención versus el grupo de control, con pequeños decrementos en grasa saturada (2'9%), monoinsaturated (3'3%), y poliinsaturada (1'5%).
La intervención fue diseñada para promover un cambio dietético con la meta de reducir la ingesta total de grasa al 20% de la energía total mediante el incremento tanto del consumo de vegetales y frutas a al menos 5 raciones al día como de cereales a al menos 6 raciones al días.
Otra vez. Concluye de aquí que tienes que aumentar la poliinsaturada... si puedes.


[Añadido el 18/VI]

Black 1994


Lo había localizado correctamente pero no me daban las cuentas: en el resumen hablan de 76 sujetos mientras que la figura de la Cochrane incluye 66+67=133. Entre, como comenta Centinel en uno de sus comentarios, que Hooper et alter incluyeron datos tanto publicados como no, y que en el artículo sí que hablan de 133 sujetos incluidos en el ensayo (pero que a día de publicación —¡que prisas!— sólo habían completado los dos años 76), queda claro que sí es éste.

La intervención consistió en promover una dieta baja en grasa. Tal y como Black et alter exponen:
En el grupo de intervención dietética las calorías de la grasa fueron sustituidas por calorías de otras fuentes para evitar reducción de peso corporal. Tampoco fue el tipo de grasas consumidas un factor contribuidor, dado que la razón de grasa poliinsaturada a grasa saturada tuvo un promedio de 0'66 en el grupo de control y de 0'67 en el grupo de intervención dietética en el periodo de dos años.
Otro más de ¡hala!


Conclusión


Dado que no me queda claro en absoluto que sustituir grasa saturada por grasa rica en omega-6 sea beneficioso para la longevidad, yo no creo que sea pertinente en absoluto el analizar nada más allá y terminar concluyendo sobre enfermedad cardiovascular.

No creo que tengáis que comer sólo alimentos altos en grasa saturada, pero no veo por qué no tomar pescados, moluscos y crustáceos... quizá en revuelto con alguna verdura, huevos y/o nata. Yo ya lo hago... como con la cena de ayer.